La muerte de Luis XIV

La muerte de Luis XIV
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La muerte de Luis XIV es una película francesa que esta ambientada en el año de 1715, durante el reinado de Luis XIV quien tras su retorno a casa, experimenta un fuerte dolor agudo en la pierna. Dos semanas más tarde, el rey se encuentra en cama en el Palacio de Versalles. A partir de este momento, se presenta una lenta agonía para el que es considerado como el rey más grande de Francia. Su deceso finalmente ocurre rodeado de todos sus más leales súbditos. Luis XIV logró convertirse en uno de los más importantes reyes de Francia en su historia. Se le reconoce haber conseguido crear un régimen absolutista y centralizado al punto que su reinado se considera como el modelo a seguir de la monarquía absoluta en toda Europa. El rey Luis XIV muere el 1 de septiembre de 1715 como consecuencia de la gangrena que afectaba su pierna tras sesenta y dos años en el poder. Sus restos se encuentran en la Basílica de Saint-Denis.
131 vistas | 115 min. | Drama.
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Autor/a Crítica
Estados UnidosEstados Unidos M
Boyd van Hoeij
The Hollywood Reporter
"De lejos el trabajo más accesible de Serra hasta la fecha."  POS
Estados UnidosEstados Unidos M
Ben Kenigsberg
Variety
"Claustrofóbica y a menudo muy graciosa."  POS
Reino UnidoReino Unido M
Allan Hunter
Screendaily
"Un retrato minuciosamente realizado de los agonizantes días finales del Rey Sol".  POS
EspañaEspaña M
Jordi Costa
Diario El País
"Serra ha hecho un trabajo conceptualmente acorazado, de un esteticismo muy autoconsciente, pero que (...) normaliza los principales rasgos de heterodoxia de su poética"  POS
EspañaEspaña M
Luis Martínez
Diario El Mundo
"Inolvidable (...) la mejor película del director (...) una película que, en su más grave intimidad, roza la perfección."  POS
EspañaEspaña M
Sergi Sánchez
Diario La Razón
"La fiel y rigurosa reconstrucción histórica de la agonía del rey se complementa, como siempre en Serra, con una deconstrucción del mito, que aquí es doble (...) una manera muy hermosa de poner al mismo nivel la Historia y la leyenda, o la vida y el cine."  POS
EspañaEspaña M
Quim Casas
Diario El Periódico
"El resultado es admirable en su radicalidad: fragmentos seleccionados de unos días de dolor convertidos en el escrutinio del tiempo. (...) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)"  POS
EspañaEspaña M
Daniel De Partearroyo
Cinemanía
"[Serra] se limita a los hechos concretos de los últimos días del Rey Sol, tal y como fueron relatados en las memorias del duque de Saint-Simon. No hace falta más. Toda la carga simbólica ya la emana su protagonista: Jean-Pierre Léaud (...) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)"  POS
EspañaEspaña M
Philipp Engel
Fotogramas
"Película acontecimiento del pasado Festival de Cannes (...) Brilla (...) un inmenso Léaud, magnético y misterioso (...) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)"  POS
EspañaEspaña M
Daniel Andreas
FILMAFFINITY
Premiada en varios festivales y bien recibida en general por la crítica, 'La muerte de Luis XIV' ha sido presentada por esta y por su propio autor como una reflexión sobre la decadencia del cuerpo y la inexorabilidad de la muerte, un estudio sobre el dolor íntimo que produce la pérdida del poder absoluto, una sátira sobre la inutilidad de la ciencia, un acercamiento poético al fantástico universo barroco e incluso un metadiscurso crítico en torno al papel del arte y del cine en la construcción del imaginario colectivo. Para quien esto firma, nada de eso asoma realmente en esta obra, devorada finalmente por una superficialidad que cree controlar y trascender. El problema evidentemente no es ni el tema -fascinante- ni su ritmo -hay cientos de obras de arte conscientemente morosas en las que el aburrimiento puntual es el precio que hay que pagar para llegar al deslumbramiento final-, sino las opciones narrativas y formales escogidas para traducir al lenguaje cinematográfico lo que originalmente estaba concebido como una performance artística en el Pompidou y en tiempo real. Serra opta por una radical desdramatización de lo que una mirada convencional habría convertido en puro pathos. La opción, huelga decirlo, es absolutamente legítima, e incluso loable, pero no justifica per se la película. Y menos si el director se ensimisma con escandalosa autoindulgencia en su propia radicalidad y se dispersa en detalles facilones (la falsa pleitesía rendida al rey moribundo, las bromas a costa de los médicos), olvidando por el camino lo esencial. Y todo ello, lo que resulta aún más sorprendente, desde un academicismo formal que se pretende ascético y no pasa de preciosista. Como demuestra admirablemente el plano en el que la cámara se detiene en el rostro de nuestro siempre adorado Jean-Pierre Léaud, su mirada no refleja nada: cuando la música del sublime kyrie de Mozart se apaga, la opacidad más absoluta vuelve a caer sobre su cara, y por ende sobre la película. Porque así lo quiere Serra. Pero la banalidad en sí misma no es un valor. NEG